Monte Brasil y las tres fortificaciones de Angra

Por: Francisco Maduro-Dias, 63 años, Museólogo y Gestor de Patrimonio Cultural

Mirar la ciudad de Angra, desde el cerro de la Memoria, desde las murallas del fuerte de São Sebastião, al naciente de la bahía, o desde el Pico das Cruzinhas, en pleno corazón del Monte Brasil y la fortaleza de São João Baptista, al oeste, es volver a visitar más de tres sitios fortificados.

En verdad, Angra, “do Heroísmo” desde 1837, surge porque allí está el promontorio del Monte Brasil, generador de áncoras y protector contra la mayoría de los vientos dominantes. La ciudad nació a la sombra de angra (cala), una pequeña bahía, de donde deriva su nombre y la razón de su existencia.

Sin el Monte sería imposible el refugio, aunque no siempre seguro, de estas latitudes del Atlántico central, apoyando la circulación de flotas y barcos de los dos imperios ibéricos, entre los siglos XVI y XVII, y quedando marcada, para siempre, con los caseríos hasta con la culinaria, por una historia que sólo se puede entender si recordamos Guinea y la Costa da Mina, Goa y Malaca, Cartagena de Indias, Sevilla o Bahía.

Pero podemos ir más lejos. Los dos imperios ibéricos siempre han demostrado formas, casi opuestas, de relacionarse con el mar y Angra, es un testimonio de ello.

Para Portugal, especialmente los de aquellos siglos pasados, el mar es un aliado, permitiendo un imperio con puntos únicos de contacto en tierra, donde sería interesante comerciar, servido por un sistema de rutas sostenidas por las aguas del océano y flexible según las necesidades. “Mar quanto vejas, terra quanto te baste” («Mar tanto como puedas ver, tierra cuanto te baste» podría ser el lema. Por eso Angra fue la base de la Armada de las Islas.

Para España, a pesar del poderío naval y de las victorias conseguidas, el mar parece haberse visto, casi siempre, como algo extraño, siendo preferible utilizarlo solo para cruzar de un continente a otro, de una tierra a otra. De ahí la construcción de un espacio fortificado que rodea al Monte Brasil y prácticamente inexpugnable.

Entre los siglos XVIII y XX esta relevancia desaparece, pero la posición estratégica permanece. Así es como Angra volvió a jugar un papel fundamental durante la guerra civil portuguesa (1828-1834) y fue conmovida por los dos grandes conflictos mundiales del siglo XX.

Visitar Angra, con la mirada que proponemos en título, es recorrer cinco siglos de visiones del mundo, en la diversidad de la arquitectura militar, en los conceptos de defensa y ataque, en la evolución de la artillería y las armas de fuego hasta la aparición de la aviación, y comprender, quizás un poco mejor, el mundo en el que vivimos.

Informaciones útiles

Duración: 1 día

Nivel de dificultad: Fácil

Ropa: Ropa cómoda para caminar.

Horários: Puedes visitarlo en cualquier época del año.

Reservas: Si planifica con anticipación, a través de una agencia de viajes o empresa de entretenimiento turístico, es posible crear algunas actividades de entretenimiento complementarias.

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