Vino, uvas y paisaje

La Biblia registra lo que pudo haber sido la primera bebida en la historia de la humanidad. Noé, saliendo del Arca, comenzó a cultivar la tierra (Génesis 9: 18-21) y, luego de plantar vides, elaboró ​​vino y bebió en exceso, se entiende que desconociendo los efectos del exceso de alcohol.

Ahora la tradición sitúa en el monte Ararat el lugar donde aterrizó el legendario Arca, al final del diluvio, y la montaña está en el Cáucaso. Precisamente en esa zona, en Georgia, se han encontrado recientemente testimonios de cultivo de la vid y producción de vino, arqueológicamente, que se remontan a unos 6.000 años antes de Cristo, lo que pone el conocimiento de la bebida, con inicio acerca de unos respetables 8.000 años.

A partir de entonces, la uva, la vid y el vino se difundieron por todo el mundo, influyendo desde sus inicios en culturas de origen mediterráneo, ya sea desde el punto de vista decorativo y artístico, como desde el punto de vista religioso y simbólico.

La vid, dormida y aparentemente seca, durante el invierno, se vuelve verde y da frutos a partir de la   primavera, convirtiéndose en un evidente y rico símbolo de vida y renovación. El vino, a su vez, es el resultado de un elaborado proceso que rápidamente se vuelve simbólico, ya sea por la posibilidad de ver aparecer un nuevo producto – uno de los más antiguos junto al pan –o como consecuencia de la embriaguez, que se convierte sagrada en los rituales dionisíacos y de Baco. Finalmente, en el mundo judío, el sábado está marcado por el vino, al igual que el Kidush y, en el mundo católico y ortodoxo, al menos, el vino es central, entendido como la sangre de Cristo.

Ya sea a través de las religiones del mundo clásico antiguo, o por la presencia de las dos religiones bíblicas, o por la simple influencia del mundo mediterráneo, los portugueses se integraron, desde temprana edad, en las artes plásticas, en la poesía, en la comida cotidiana, el vino, la vid, uvas y racimos de uvas.

Las Azores se vuelven, por tanto, muy interesantes, ya que eran espacios vírgenes y la organización de la población, a partir del siglo XV, implicaba la creación de espacios para el cultivo de la viña, superando las dificultades del clima y el territorio, al mismo tiempo que pobló el territorio con elementos artísticos.

Por ello, le sugerimos visitar la isla Terceira con esta temática de fondo, visitando lugares, observando elementos artísticos, percibiendo rincones del paisaje, experimentando sabores.

¡A la suya y a la nuestra SALUD!

Informaciones útiles

Duración: 1 día

Nivel de dificultad: Fácil

Ropa: Ropa cómoda para caminar.

Horario: Podrá visitarlo en cualquier época del año.

Reservas: Si planifica con anticipación, a través de una agencia de viajes o empresa de entretenimiento turístico, es posible crear algunas actividades de entretenimiento complementarias.

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